Cáritas Española: un acompañamiento que proporciona las herramientas para tomar una decisión informada

En 2024, el área de Economía Social de Cáritas Española realizó un diagnóstico de las cerca de 70 empresas de inserción de su red. El resultado fue claro: muchas dependen del sector textil, ya sea por la recogida de residuos o por la venta de ropa de segunda mano, y este sector empieza a mostrar dificultades de sostenibilidad económica. Era necesario explorar nuevos sectores, y hacerlo pronto, así que decidieron buscar a alguien que les acompañara.

Una propuesta que debía ganarse la confianza

Tandem era una desconocida para el equipo de Economía Social de Cáritas Española, a pesar de haber trabajado con Cáritas Barcelona. El reto consistía en acompañar a cinco empresas de inserción de Plasencia, Valencia, Ciudad Real, León y Santander. No se trataba de reforzar la línea de actividad actual, sino de identificar un nuevo sector, económicamente viable y coherente con la misión social: con condiciones laborales dignas, poca estacionalidad para garantizar una contratación estable y un buen encaje con perfiles en situación de gran vulnerabilidad.

Santander: un acercamiento a la realidad del territorio

En Santander, la empresa de inserción detectó que las granjas de vacas lecheras de Cantabria tenían dificultades para encontrar mano de obra y afrontar el relevo generacional. Creían que podían dar respuesta a esta necesidad, pero no sabían cómo. Así que Tandem se desplazó hasta allí: dos días visitando granjas y entrevistando a ganaderos, tanto de explotaciones robotizadas como no robotizadas.

El conocimiento del territorio transformó la propuesta. En las granjas robotizadas no hacía falta alguien que ordeñara, sino alguien que supiera extraer informes del robot. Los ganaderos necesitaban un perfil administrativo y un sistema de rotaciones que les permitiera disfrutar de los fines de semana libres. Así nacieron dos servicios: una persona a tiempo completo en una granja y equipos que rotan entre varias explotaciones.

Convencer en su propio lenguaje

Faltaba un último paso, quizás el más delicado. Había que presentar la propuesta a los órganos generales de decisión, que hasta entonces no habían participado en el proceso. Hablarles de planes de empresa, segmentos o viabilidad financiera no habría servido de nada si no entendían qué suponía el proyecto para la organización.

Aquí entró en juego una forma de trabajar que para Tandem es esencial: saber interpretar a quién tenemos delante y adaptar el relato sin cambiar su contenido. Nos pusimos en su lugar y anticipamos sus preguntas: qué inversión suponía, qué había que hacer para implementar la nueva línea de actividad, cómo se comunicaría y si la empresa de inserción tenía capacidad para asumirla. Respondimos a estas cuestiones con un documento elaborado específicamente para ello, con información clara y un proyecto que comenzaba con una prueba piloto de dos personas y dos granjas, lo que permitía validar el modelo a pequeña escala.

Dos semanas después, la gerencia nos llamó: habían dado el visto bueno y el proyecto se implementaría.

Un proceso que va más allá de un resultado

No todas las empresas acabaron creando una nueva línea de actividad. Algunas concluyeron que la dirección era interesante, pero que en ese momento no tenían capacidad para asumirla, y eso también es un resultado: decidir con información. Porque en Tandem no compartimos un modelo de consultoría que decide por el cliente. Nuestro valor reside en aportar análisis, escenarios y conocimiento del sector para que la decisión recaiga en quien debe tomarla.

Para Tandem Social, el proyecto demuestra que un caso de éxito no depende únicamente de una cifra. Nos gusta medirlo también por el camino recorrido: entender el territorio, adaptarnos a quienes tenemos delante y acompañar hasta que dar el paso a la acción sea posible.

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