Habicoop: un esfuerzo focalizado para acelerar el modelo cooperativo de vivienda

El acceso a la vivienda se ha convertido en uno de los principales retos estructurales de nuestra sociedad. En este contexto, la vivienda cooperativa emerge como una alternativa real, estable y desmercantilizada. Sin embargo, para consolidar este modelo y hacerlo crecer a gran escala, las estructuras de representación necesitan reforzar su papel estratégico, definir claramente su posicionamiento político y ofrecer un valor tangible a sus entidades asociadas.

Con este horizonte, Habicoop (la Federación de Cooperativas de Vivienda de Cataluña) inició un proceso de reflexión estratégica para revisar su propuesta de valor, identificar los retos prioritarios del sector y posicionarse como un instrumento realmente útil para acelerar la promoción de vivienda cooperativa en el territorio.

Ajustar las prioridades para activar las oportunidades

El diagnóstico fue el punto de partida clave. Su ecosistema de entidades socias es profundamente diverso y responde a necesidades heterogéneas, tanto por las diferencias de tamaño como por los distintos niveles de profesionalización (interna o externalizada) y los diversos perfiles que participan en representación de las entidades en la federación.

Por un lado, la federación cuenta con cooperativas de vivienda lideradas y representadas por personas usuarias que no son profesionales del sector de la vivienda cooperativa y que contratan servicios profesionales externos para desarrollar sus proyectos de vivienda. Por otro lado, incluye entidades que cuentan con equipos técnicos profesionales, que gestionan diversas promociones o acompañan proyectos de vivienda cooperativa como proveedores de servicios externos.

En el primer caso, buscan principalmente un apoyo práctico que les facilite la puesta en marcha de sus proyectos de vivienda y la gestión cotidiana. En el segundo caso, requieren de Habicoop un papel eminentemente estratégico y de incidencia política para impulsar el crecimiento de las promociones de vivienda cooperativa.

Ante esta diversidad de niveles de implicación, conocimiento y expectativas, la federación tenía el reto de definir una propuesta de valor clara para todas las entidades socias y, al mismo tiempo, establecer cuáles debían ser las prioridades de actuación de la entidad para hacer crecer el modelo cooperativo.

Para abordar este proceso, se diseñó una metodología de trabajo colaborativa y adaptada al sector, desarrollada a lo largo de ocho meses. La iniciativa se articuló a través de un grupo motor integrado por ocho personas representantes del Consejo Rector, el equipo técnico y las cooperativas socias, encargado de guiar todo el proceso y la toma de decisiones.

Paralelamente, se llevaron a cabo entrevistas en profundidad con actores clave y entidades relevantes del ecosistema de la vivienda social y cooperativa para recoger perspectivas externas e identificar oportunidades de colaboración. El proceso se completó con jornadas de participación y validación con las cooperativas socias para debatir la propuesta de valor, culminando con un encuentro final de presentación de los resultados estratégicos.

Más claridad, mejor posicionamiento y una hoja de ruta para el crecimiento

Este proceso de reflexión ha dotado a la federación de un marco de acción claro y compartido que orienta tanto su actividad interna como su proyección pública. Por un lado, se han definido los valores fundamentales de la entidad, apostando claramente por un modelo de vivienda asequible y desmercantilizada que elimina la especulación, una gobernanza democrática basada en la transparencia y la participación real, y un impacto social y ambiental positivo arraigado en el territorio.

Por otro lado, la federación ha identificado las barreras estructurales sobre las que es necesario incidir de manera prioritaria desde el ámbito público para que cada vez haya más vivienda cooperativa, concentrando sus esfuerzos en la mejora del marco regulatorio, la optimización del marco fiscal y el impulso de instrumentos de financiación pública y privada para promover vivienda cooperativa sobre suelo público y privado.

Esta claridad estratégica debe contribuir al objetivo de crecimiento. Si en 2023 la federación contaba con 25 entidades socias, en 2026 ha conseguido alcanzar las 37 entidades y ahora el horizonte es llegar a las 60 cooperativas adheridas en los próximos años para consolidar la visión de promover la vivienda cooperativa como una opción de vida mayoritaria.

Multiplicar impactos

Construir alternativas habitacionales al margen de la especulación requiere no solo proyectos de base sólidos, sino también estructuras de segundo nivel bien articuladas, con una voz política clara y un propósito compartido. En Tandem Social creemos que acompañar a las federaciones y redes de la economía social a definir su enfoque y su propuesta de valor es clave para multiplicar su impacto real en la sociedad.

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